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Se propone un paseo que permite visitar un conjunto natural que incluye una de las últimas grandes playas vírgenes de Mallorca, un sistema dunar de características peculiares, recubierto de pinar y monte bajo, y una zona húmeda con una flora y una fauna interesantes. Se trata de un riquísimo ecosistema que merece la declaración de área natural de especial interés.

Para llegar a la Canova, se propone dejar el coche en la Colònia de Sant Pere y, desde el muelle, salir a pie por la carretera del Estanyol. Se trata de un agradable paseo de 2 kilómetros hasta esta urbanización. Antes de llegar, nos podemos refrescar en la cala Tonó, una pequeña playa poco concurrida sombreada de tamarindos. Desde este lugar se puede seguir por un sendero que bordea la costa y pasa por la punta Llarga, donde se pueden observar los restos de una barraca de guardia secreta, utilizada durante los siglos XVIII y XIX para la vigilancia de los cordones sanitarios establecidos con motivo de epidemias. Siguiendo el sendero, se pasa por un nido de ametralladora, situado en la punta del Estanyol y que se utilizaba para defender la playa de posibles desembarcos, y se llega al torrente del Estanyol.



¿Por qué no está urbanizada la Canova? :

La Canova tenía proyectada una gran urbanización para más de 30.000 habitantes. Pero después de una larga lucha, el ayuntamiento de Artà y los movimientos ecologistas consiguieron impedir la urbanización y que el Gobierno autonómico declarase el paraje área natural de especial interés.

En la campaña La Canova contra Ravena, para evitar la urbanización, participaron activamente algunos de los artistas más importantes del mundo: Miquel Barceló, Antoni Tàpies, Xavier Mariscal, José Manuel Broto y José María Sicilia crearon obras a partir de las cuales se imprimieron carteles, donados posteriormente para financiar la campaña.

Una rampa y una escalera ayudan a bajar hasta el paraje. Se cruza el torrente y, siguiendo por el camino cercano al mar, en 200 metros se pasa la punta de la Barraca y enseguida se llega a la playa. Desde aquí hasta el torrente de na Borges hay 1.800 metros de playa virgen para pasearse y bañarse tranquilamente según la época del año.

En el primer tramo de playa, denominado la Entrada, suelen encontrarse grandes acumulaciones de posidonia, que se aprovecha para coger puu, un pequeño crustáceo muy apreciado como cebo para la pesca con caña, todo un arte cultivado secularmente por los pescadores de Artà.

A lo largo de todo el recorrido se pueden observar, muy bien conservadas, las formaciones vegetales típicas de playas y dunas, cosa difícil en las playas explotadas turísticamente. Detrás de la playa hay una gran zona dunar: la marina de la Canova, que se adentra algunos kilómetros tierra adentro, poblada de monte bajo con cubierta arbórea de pinos y algunos enebros (sabinas típicas de la bahía de Alcúdia).


La formación de playas y sistemas dunares

La Canova es un sistema de playa-duna un tanto peculiar respecto a lo que es común en el Mediterráneo. Los sistemas dunares litorales se forman por la acumulación de arena fina en las zonas bajas del litoral. El oleaje aporta la arena a la playa y el viento la acumula en forma de relieves, conocidos con el nombre de dunas. La forma depende de diversos factores: la topografía, el substrato, el régimen de vientos, la pluviosidad y la abundancia de arena. En la Canova, sin embargo, las dunas se desarrollan en forma longitudinal, con las crestas dunares orientadas aproximadamente en dirección norte-sur, paralelas al viento dominante en el área, pero oblicuas a la línea de la costa y que penetran tierra adentro hasta llegar a casi dos kilómetros de la costa.

Este tipo de morfología se genera como consecuencia de la gran intensidad y constancia del viento de tramontana en relación con una cierta escasez de substrato arenoso. Un viento de 36 kilómetros por hora, por ejemplo, puede desplazar 100 kilogramos de arena fina por hora y metro lineal.

   

¿De donde procede la arena?

Las partículas de arena se generan, en parte, bajo el mar, por fragmentación de las partes duras de algunos organismos. Muchos de los granos de arena son conchas de animales marinos unicelulares, conocidos como foraminíferos, y otros son pequeños fragmentos de conchas de moluscos y espículas de esponjas. Otra parte se forma a partir de la erosión de rocas terrestres, los fragmentos de las cuales transportan a la costa las aguas de lluvia y las aguas de los torrentes. La mayoría de los sistemas dunares litorales del Mediterráneo presentan cordones dunares transversales a la dirección del viento, y forman uno o más cordones paralelos a la playa que se adentran un poco hacia el interior. Con frecuencia, el crecimiento de estos cordones aísla del mar una zona baja, en general recubierta de agua, que da lugar a una área de pantanales o a una albufera.

Siguiendo por la playa, se llega a una zona rocosa que la divide en dos mitades, la regata del Llop, y luego se llega al estanque del Bisbe, la desembocadura del torrente de na Borges, una zona húmeda rodeada de cañas y tamarindos con zonas de salicornios, en la que habitan diversas aves: el martín pescador, garzas, gallinas de agua y fojas. Se puede seguir el torrente por el lado izquierdo hasta llegar a una gran duna de unos 500 metros de altura, donde los aficionados a la ornitología pueden improvisar observatorios desde los que podrán gozar de la observación de numerosas aves.


Los habitantes de la playa

Las playas son ecosistemas inhóspitos con un suelo móvil, poco consolidado y seco, en el que los seres vivos se han adaptado con estrategias diversas. En la playa, por otro lado, las condiciones de exposición al viento y a la salinidad cambian en pocos metros a medida que uno se aleja de la costa.

Debajo el mar hay algares, praderas submarinas que no son precisamente de algas, sino de plantas superiores que se han adaptado a la vida la marina. Estas plantas, llamadas posidonia, colonizan el fondo de substrato arenoso y pueden competir con las algas, porque estas no tienen raíces desarrolladas. En otoño se desprenden las hojas y se acumulan en grandes cantidades en la playa. En la primera línea del litoral, donde la arena es menos estable, encontramos una comunidad formada por un conjunto de especies herbáceas que no sobrepasan el metro de altura, como el Sporobolus pungens y la cizaña de playa (Agropyron junceum), con muchas raíces que se extienden sobre la playa y una parte del tallo subterráneo como estrategias para retener la arena.

En la parte alta de la duna hay una gramínea de gran tamaño, el carrizo (Ammophila arenaria), sin duda el vegetal más bien adaptado a las adversas condiciones del medio, ya que, cuando la insolación es más intensa y mayor la falta de humedad, cierra las hojas en forma de cilindro para evitar las pérdidas de agua. Otras plantas también presentan adaptaciones particulares: El cardo corredor marino (Eryngium maritimum) tiene las hojas de color muy claro para reflejar el máximo de la radiación que recibe y recubiertas con substancias impermeables. Además, tienen pinchos como medida de protección contra los animales que se las podrían comer.

La oruga marina (Cakile maritima), también tiene hojas carnosas cargadas de agua.
El Lotus cystoidess basa su adaptación en la presencia de pelos en el tallo y en las hojas, cosa que impide las pérdidas de agua por evaporación y, a la vez, sirve como pantalla para reflejar la radiación solar.

El nardo marino (Pancratium maritimum) basa su estrategia en un tallo subterráneo en forma de cebolla que le permite retener el agua y del cual brotan las hojas y las flores cuando la situación es favorable. El resto del tiempo se mantiene enterrado y en letargo. Las semillas están envueltas con un tejido aislado y esponjoso, muy ligero, que facilita la dispersión por el viento y por el mar.


   


Detrás de la duna ya se encuentran especies leñosas que forman cojines o pequeñas matas. Algunas de las especies más características de este lugar son:
- La crucianela marina (Crucianella maritima), que tiene las hojas muy juntas y dispuestas como un tejado para impedir la pérdida de agua.

- La mielga marina (Medicago marina) basa su adaptación en la presencia de hojas pequeñas, carnosas y totalmente cubiertas de pelos para evitar la fuerte insolación y la pérdida de agua.

- La bufalaga hirsuta (Thymelea hirsuta) también tiene las hojas pequeñas, muy carnosas, muy juntas y cubiertas de pelos.


El segundo frente dunar se suele caracterizar por el desarrollo de una sabina, que de forma casi imperceptible da lugar a la formación vegetal del litoral. En la Canova sólo podemos encontrar algunos ejemplares de sabina cerca del torrente de na Borges.

El algar: Las praderas submarinas de posidonia

El alga (Posidonia oceanica), pese a su nombre, no es realmente un alga, sino una planta superior, que en un momento de la evolución volvió al mar. Se la considera una de las principales fuentes de vida del Mediterráneo y, por desgracia, está en peligro de extinción.

Es una planta fanerógama endémica del Mediterráneo, que pertenece a la familia de las posidonáceas, formada por un solo género que contiene tres especies.

Una de las características más destacadas de esta planta es su tendencia a formar praderas submarinas. Está normalmente cerca de la costa, en fondos de arena y en profundidades que pueden oscilar desde prácticamente la superficie hasta los 40 metros (depende mucho de la cantidad de luz y del grado de contaminación del agua). Las hojas son cintas de unos 2 o 2,5 centímetros de ancho y hasta 1 metro de largo, de color verde oscuro, que están agrupadas en grupos de 5 a 7 hojas.

El papel de esta planta como productor primario en el ecosistema mediterráneo es fundamental. Produce una gran cantidad de materia orgánica y de oxígeno, 81.m2 de hojas producen 10 litros de oxígeno al día, y su complejo sistema biótico da refugio y hábitat a centenares de organismos, algunos de los cuales se encuentran exclusivamente en la posidonia.

Por otro lado, forma escollos que estabilizan el sedimento y contribuyen a proteger las playas y a conservarlas. También contribuyen las acumulaciones de hojas muertas que durante el invierno amortiguan el oleaje que erosionaría la playa.

Los grandes enemigos de la posidonia oceánica son la contaminación de las aguas, por un lado, y el uso de artes de pesca de arrastre prohibidas y el fondeo de embarcaciones, por otro.

Uno de los habitantes más característicos de las praderas de posidonia es la pina (Pinna nobilis) un gran molusco bivalvo que se entierra por la punta y que puede alcanzar un tamaño de hasta 50 centímetros.


El puu y la pesca con caña

El puu es el nombre genérico de un conjunto de pequeños crustáceos que viven dentro de las acumulaciones de restos de posidonia que se forman en las playas. Estos crustáceos se capturan para utilizarlos como cebo en una modalidad de pesca tradicional, característica en el municipio de Artà, muy popular entre la población: la pesca con caña practicada desde la costa, en las denominadas pesqueras, y que tiene como objetivo la captura de diversas especies, sobre todo salpas y rodaballos.

De entre las especies componentes del puu, la más grande es la Idothea baltica, de unos 3 centímetros de longitud, llamada arriot por los pescadores y utilizada como cebo en el anzuelo. Las otras especies más pequeñas, que miden entre 1,2 y 1,5 centímetros, son la Ligia italica (cochinilla marina o arriotet), el Talitrus saltator y el Gammarus locusta (gambón), que se utilizan para bromear y atraer a los peces a la pesquera.
Los puaters hacen puu en las playas donde hay grandes acumulaciones de posidonias. La Entrada, en la playa de la Canova, es un punto adecuado.


Para hacer puu se utilizan los baverons, unos manojos de dos especies de algas, conocidas como hierba correhuela y hierba zarpera, que crecen sobre las llanuras de roca a escasa profundidad. En el interior de cada baveró, se coloca un trozo de carne, un ave muerta o un trozo de boniato, y se unta el conjunto de aceite o leche. Hay diversos sistemas de pesca. El más efectivo es el de la hilera: un largo cordel con una piedra en cada lado, que nada gracias a los corchos repartidos que lleva; bajan del cordel, a una distancia de 80 centímetros, casi hasta el fondo del agua, unos veinte baverons. El puu, atraído por la carne y la untura entra en los baverons se engancha en ellos. El puater saca los baverons de vez en cuando y los sacude dentro de una cesta para que caiga el puu.



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